viernes, 8 de abril de 2016

La quema de la Historia

Visitamos la Biblioteca Nacional, saqueada y devorada por las llamas. "La literatura arde a 451 grados Fahrenheit", me dije. Las cenizas de la historia iraquí cubrían la entrada del edificio principal. Un anciano, empleado de la Biblioteca, trataba en vano de ordenar los ficheros que habían sobrevivido al fuego. Saqueadores se llevaban libros y grabados intactos. Permanecía aún el calor del incendio. Las paredes estaban ennegrecidas, las lámparas yacían sobre el suelo, las estanterías habían sido destrozadas a machetazos, había trozos de sillas incluso en el patio de la Biblioteca (...).

He leído este fragmento en el libro Aquí Bagdad, de Olga Rodríguez (página 283). El libro es un diario sobre su experiencia como redactora en la Guerra de Irak, en el que va contando sus vivencias y los acontecimientos a través de sus ojos.
Resulta doloroso pensar en todos los libros que se han perdido a través de la Historia, la mayoría de las veces de forma intencionada. Bien por convicción, bien por ideología o bien por acabar con lo más hondo de la humanidad, a lo largo de los siglos se han quemado, robado y estropeado millones de textos que nunca más se han podido recuperar. ¿Qué reservaban para nosotros todas esas historias que nunca podremos leer?, ¿qué secretos esconderían esas páginas?
Cuando se produce una guerra, ambos bandos quieren acabar con el otro. Pero no sólo con las personas; sino también con sus creencias, sus formas de vida, sus costumbres, etc. Es por esto, que una de las principales metas de los ejércitos es acabar con la bibliotecas y con los museos. Esto sucede porque es el arte el que realmente habla de cómo es un pueblo. El arte cuenta la Historia de las personas, aunque muchas veces pensemos que es al revés y creamos que somos nosotros los que nos expresamos mediante él.
Es necesario pararse a pensar en esto y conseguir que las guerras no provoquen quemar la Historia, que el objetivo de una bomba no sea una biblioteca. Así, aunque aún nos quede mucho para erradicar las guerras, habremos ganado una batalla.

domingo, 3 de abril de 2016

Pasión


Cuando los periódicos pierden su función


Hoy, 3 de abril del 2016, el periódico Público publicaba en su versión digital una noticia a las 12:26 que titulaba ""¿Cuántos tigres ves en esta imagen? Otro acertijo que se vuelve viral".
La noticia trataba sobre una adivinanza que se publicó en la red social Twitter hace aproximadamente un mes y que invitaba a la gente a descubrirla. El tweet, con más de 38.500 me gusta, se convertía en viral y mostraba una imagen a través de la cual había que adivinar el resultado.

En los últimos tiempos las redes sociales se han convertido en uno de los principales motores de intercambio de información a escala global. Los periódicos se han dado cuenta de ello y están en continua actualización para no perderse lo que acontece en ellas.
El problema surge cuando los periódicos publican todo lo que ven en las redes, sin que exista un análisis previo y un filtro de información. Hace unos años nos habría resultado imposible pensar que se publicase un acertijo en un periódico únicamente porque mucha gente lo ha resuelto o ha reaccionado a ello. En cambio, actualmente podemos observar continuamente noticias que hablan de lo sucedido en las redes sociales, pues los medios de comunicación se han dado cuenta de la gran importancia que tienen y de que son un instrumento vital para comprender cómo funciona la sociedad.
Hoy el protagonista ha sido este acertijo sobre cuántos tigres aparecen en la imagen, pero todos recordamos la adivinanza de "¿De qué color es el vestido?" que dio la vuelta al mundo. En esa ocasión, también fueron varios los periódicos que se animaron a hablar del color de la prenda y de decir sus resultados.
Por lo tanto, no se sabe si los periódicos han perdido actualmente su esencia y han dejado de informar o se han transformado. Es obvio que en la nueva era digital los medios tienen que ir a la par con la sociedad y esto se refiere a las redes sociales, por lo que no es muy extraño ver que se publiquen las reacciones más llamativas de las personas en estos sitios.