Visitamos la Biblioteca Nacional, saqueada y devorada por las llamas. "La literatura arde a 451 grados Fahrenheit", me dije. Las cenizas de la historia iraquí cubrían la entrada del edificio principal. Un anciano, empleado de la Biblioteca, trataba en vano de ordenar los ficheros que habían sobrevivido al fuego. Saqueadores se llevaban libros y grabados intactos. Permanecía aún el calor del incendio. Las paredes estaban ennegrecidas, las lámparas yacían sobre el suelo, las estanterías habían sido destrozadas a machetazos, había trozos de sillas incluso en el patio de la Biblioteca (...).
He leído este fragmento en el libro Aquí Bagdad, de Olga Rodríguez (página 283). El libro es un diario sobre su experiencia como redactora en la Guerra de Irak, en el que va contando sus vivencias y los acontecimientos a través de sus ojos.
Resulta doloroso pensar en todos los libros que se han perdido a través de la Historia, la mayoría de las veces de forma intencionada. Bien por convicción, bien por ideología o bien por acabar con lo más hondo de la humanidad, a lo largo de los siglos se han quemado, robado y estropeado millones de textos que nunca más se han podido recuperar. ¿Qué reservaban para nosotros todas esas historias que nunca podremos leer?, ¿qué secretos esconderían esas páginas?
Cuando se produce una guerra, ambos bandos quieren acabar con el otro. Pero no sólo con las personas; sino también con sus creencias, sus formas de vida, sus costumbres, etc. Es por esto, que una de las principales metas de los ejércitos es acabar con la bibliotecas y con los museos. Esto sucede porque es el arte el que realmente habla de cómo es un pueblo. El arte cuenta la Historia de las personas, aunque muchas veces pensemos que es al revés y creamos que somos nosotros los que nos expresamos mediante él.
Es necesario pararse a pensar en esto y conseguir que las guerras no provoquen quemar la Historia, que el objetivo de una bomba no sea una biblioteca. Así, aunque aún nos quede mucho para erradicar las guerras, habremos ganado una batalla.


