Hace muchos años que nos dimos cuenta de que "El Principito" de Saint-Exupery no era un cuento para niños. Aunque son muchos los padres que le regalan este libro a sus hijos cuando son pequeños, el relato sólo se entiende bien y se puede ver su trasfondo cuando ya se es adulto. Y es que en realidad, "El Principito" habla de la vida, de la amistad y del amor, los verdaderos valores que no se deben olvidar ni anteponer a otras cosas, como por ejemplo el trabajo.
Aunque el acertijo del libro es ya bien conocido y nos hace ver que las cosas no son siempre lo que parecen, pues el dibujo de lo que parece un sombrero puede ser en realidad un elefante que se ha comido una boa. Pensamientos que sólo diría un niño pero que sirven para reflexionar a los adultos.
"Todas las personas mayores fueron alguna vez niños". ¿Cuántas veces se les olvida esto a nuestros mayores? La velocidad de la vida hace que, en ocasiones, olvidemos cosas tan obvias como estas y que no nos paremos a pensar en lo que realmente merece la pena. Y es que el Principito nos enseña a pensar, a tomarnos la vida con calma y nos da una perspectiva diferente de las cosas: "lo importante no son los números ni las cifras, no hay que fijarse en ellos, sino en la verdadera esencia de las cosas".
En el capítulo VII, nuestro Principito habla de un "hombre serio", un hombre que se asemeja a muchos de nuestros mayores. Es un ejemplo de todas las personas que viven inmersas en su trabajo y no le dedican tiempo a otros aspectos de la vida. No aman, no se ríen y no juegan. Es importante pararse a ver las pequeñas cosas, que son las que dan sentido a nuestra existencia.
Este libro nos habla de la importancia de la amistad. El Principito cuenta la historia de su amiga "rosa", a la que diferenciaba del resto de flores (aparentemente iguales) sólo porque era su amiga, la conocía bien y compartía tiempo con ella. Con esto nos enseña que las personas que están a nuestro lado se vuelven importantes para nosotras, al igual que nosotros nos volvemos importantes para ellas. Compartimos nuestra vida, nuestros secretos y nuestro tiempo con gente a la que apreciamos y a la que diferenciamos del resto porque la queremos. El Principito le enseña al niño lo siguiente: "Tú no eres para mí todavía más que un muchacho igual a otros cien mil muchachos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. (..) Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo".
Al fin y al cabo los niños son los únicos que saben lo que buscan.
El Principito es visto por los niños como un cuento que narra la historia de este misterioso personaje venido de otro planeta, pero para los adultos es una lección de vida.